No existe el crimen perfecto, existen personas responsables de investigar y de hacer justicia que no lo hacen en los tiempos y de la manera que corresponde, por eso muchos asesinatos quedan en la nada.

La familia Ochoa de Cortaderas lo dijo desde un primer momento “Nosotros somos pobres” como adjudicando a esa situación el motivo por el cual desde el gobierno de Rodríguez Saá nunca nadie los acompaño, ni los ayudo a que por lo menos la Justicia los atienda y les explique qué es lo que paso con su hermano.

Lo único que los familiares del “Bebo”, como lo conocían a Ochoa, tienen claro, es que lo asesinaron, que su cuerpo tenia lesiones en el rostro, zona dorsal, tórax, abdomen, extremidades superiores e inferiores, que estaba mutilado, amordazado, que lo degollaron, todo según el informe de la autopsia y que el cuerpo lo tiraron a pocos kilómetros de su casa y que llevaba por lo menos 5 días de descomposición.

A 7 meses del asesinato de Ochoa, los familiares también saben que hay un asesino o varios sueltos, que por más que quieran hablar con la jueza Penal de Concarán, Patricia Besso, es imposible.Que cuando intentan que el fiscal de la causa Carlos Leloutre les diga que está pasando con la investigación no les atienda el teléfono, mucho menos que se puedan reunir con él.

También saben que el ministro de Seguridad, Luciano Anastasi, los ignora, ignora la manera en la cual asesinaron a Alejandro, uno de los crímenes más violentos de la historia de San Luis y que nunca le importo como funcionario público estar cerca de la familia. “Si el asesinado hubiera sido uno de ellos, seguro ya los tendrían presos a los asesinos” dijo Fernando Ochoa, hermano de Alejandro, a los medios.

ElFeudo