El gobernador de Claudio Poggi avanzará con una de las reformas políticas más profundas desde su asunción: enviará a la Legislatura una nueva Ley de Ministerios que contempla la reducción del 50% de la estructura del gabinete y la posible creación de una Jefatura de Gabinete, un esquema que concentraría la coordinación política del Ejecutivo.

El anuncio, realizado a través de su cuenta en X, no solo confirma un ajuste en la estructura estatal, sino que también deja entrever una redefinición del funcionamiento interno del gobierno. La eventual figura de un jefe de Gabinete aparece como una pieza clave para ordenar áreas, centralizar decisiones y agilizar la gestión en un contexto económico adverso.

En paralelo, Poggi solicitó la renuncia a todos sus ministros, un movimiento que en términos políticos abre una instancia de revisión total del equipo de gobierno. La medida apunta, según el propio mandatario, a evaluar niveles de compromiso, eficiencia y alineamiento con la nueva etapa que busca encarar.

El argumento central del Ejecutivo se apoya en la caída de los ingresos fiscales, que ya acumulan cuatro meses consecutivos, y en la necesidad de aplicar criterios de austeridad. Sin embargo, la decisión también tiene una lectura política: depurar la estructura, consolidar poder y redefinir liderazgos dentro del oficialismo.

La nueva Ley de Ministerios no solo implicaría menos cargos, sino también una reorganización de funciones, con áreas que podrían fusionarse o directamente desaparecer. En ese marco, la posible creación de una Jefatura de Gabinete marcaría un cambio institucional relevante en la dinámica del gobierno provincial, acercándolo a modelos de administración más centralizados.

El discurso oficial vuelve a apoyarse en la idea de “no volver al pasado”, en clara alusión a las gestiones anteriores, mientras intenta instalar una nueva fase de gestión basada en el orden fiscal y la eficiencia política.

Con este movimiento, Poggi abre un escenario de reconfiguración interna que no solo impactará en la estructura del Estado, sino también en el equilibrio de poder dentro de su propio espacio. La discusión ahora se trasladará a la Legislatura, donde se pondrá a prueba el alcance real de una reforma que combina ajuste, estrategia política y control de gestión.