La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, recibió de su par Barack Obama documentos hasta ahora secretos sobre la complicidad de Estados Unidos con la dictadura que gobernó ese país entre 1964 y 1985.
El archivo contiene 538 papeles con informaciones que estuvieron en poder de la CIA, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa sobre detenidos desaparecidos en la década de 1970.
«Es interesante ver cómo los órganos de seguridad norteamericana tenían conocimiento del aparato represivo de la dictadura y los crímenes que se cometieron», declaró el ministro Aloisio Mercadante, jefe de la Casa Civil, al diario Folha de San Pablo.
La información fue cedida por el gobierno norteamericano el 30 de junio pasado cuando Obama recibió a Rousseff en una cena ofrecida en la Casa Blanca, informó la Presidencia.
Entre los activistas mencionados en la carpeta enviada por Estados Unidos están el diputado Rubens Paiva y el estudiante Stuart Edgard Ángel Jones, miembro de la organización armada MR 8 e hijo de un ciudadano norteamericano.
Paiva y Jones continúan desaparecidos desde 1971 y en 1976 la madre de Jones pidió informaciones sobre su hijo al entonces secretario de Estado Henry Kissinger, de visita en Brasil, quien no brindó datos sobre el caso.