El diputado nacional por San Luis, Carlos Almena, defendió su voto a favor de la eliminación del esquema ampliado de “Zona Fría” y sostuvo que el sistema vigente representaba “una profunda injusticia social y económica” que terminó generando un fuerte déficit fiscal y subsidios cruzados que, según afirmó, beneficiaban incluso a sectores de altos ingresos.
En un extenso descargo, el legislador argumentó que el esquema de subsidios energéticos ampliado durante 2021 “desnaturalizó el carácter focalizado del sistema”, al extender beneficios automáticos a millones de hogares fuera de las regiones con condiciones climáticas extremas como la Patagonia o la Puna.
Almena aseguró que el modelo actual implicaba que “ricos y pobres” recibieran descuentos financiados por todos los contribuyentes del país, incluyendo usuarios de bajos recursos que ni siquiera viven en zonas de bajas temperaturas. “El que puede pagar la energía la tiene que pagar, y a la gente que no puede, se la sigue ayudando”, remarcó.
Según explicó, el recargo aplicado sobre el consumo nacional de gas —que alcanzaba una alícuota del 7,4%— era insuficiente para sostener el sistema, obligando al Estado nacional a cubrir un déficit estimado en 500.000 millones de pesos anuales. Ese costo, afirmó, terminaba impactando sobre industrias, generadoras eléctricas y usuarios residenciales de todo el país.
El diputado puntano sostuvo que la nueva normativa no elimina totalmente la asistencia estatal, sino que redefine el criterio de acceso. En ese sentido, aclaró que la Patagonia mantendrá el beneficio histórico debido a que allí el consumo de gas “es entre 4 y 7 veces mayor”, mientras que en el resto del país la ayuda quedará focalizada únicamente en hogares vulnerables registrados en el régimen SEF (Subsidios Energéticos Focalizados).
En el caso de San Luis, explicó que al no formar parte de la Patagonia, Malargüe ni la Puna, los usuarios dejarán de tener cobertura automática por domicilio. A partir de ahora, quienes superen el ingreso equivalente a tres Canastas Básicas Totales quedarán excluidos del subsidio. Según datos del INDEC citados por Almena, una familia tipo necesita ingresos superiores a $1.434.464 para quedar fuera del esquema focalizado.
El legislador vinculó además la ampliación del programa Zona Fría con una estrategia electoral del entonces gobierno nacional del Frente de Todos, hoy representado por Unión por la Patria. “Fue un plan platita en año electoral”, disparó, al recordar que en 2021 el beneficio pasó de alcanzar a unos 800 mil usuarios históricos a casi 4 millones de hogares en todo el país.
En ese marco, cuestionó que la ampliación “careció de rigor técnico” respecto de la severidad climática real de las regiones incorporadas. Desde La Libertad Avanza y otros bloques, afirmó, consideran que se incluyeron “regiones sin condiciones climáticas equivalentes” a las de la Patagonia, transformando el sistema en un subsidio masivo e insostenible.
Almena también advirtió sobre las consecuencias económicas del esquema actual. Señaló que la falta de fondos llevó al Estado a incumplir pagos con distribuidoras y subdistribuidoras, afectando la cadena de pagos hacia productores de gas y generando mayor presión fiscal. “O se financia con emisión monetaria e inflación”, sostuvo.
Otro de los puntos defendidos por el diputado fue el freno a posibles juicios millonarios contra el Estado. Explicó que muchas distribuidoras tienen derecho a reclamar compensaciones por congelamientos tarifarios del pasado y que el nuevo esquema busca canjear esas deudas con CAMMESA por activos regulatorios pendientes. A cambio, las empresas deberán renunciar a futuros reclamos judiciales contra el Estado nacional o provincial.
“El objetivo es limpiar las deudas, evitar juicios y garantizar que la recaudación actual vaya directamente a inversiones en la red”, afirmó.
Finalmente, Almena insistió en que el sistema vigente hacía que industrias, usuarios humildes y sectores productivos financiaran descuentos automáticos para usuarios de altos ingresos de zonas del centro del país y Buenos Aires, regiones que —según remarcó— “no poseen la misma severidad climática que la Patagonia”.