El exgobernador confirmó, casi sin querer, que no irá por la Gobernación. Ahora apuesta a la Constituyente para conservar protagonismo político. Mientras tanto, el nombre que vuelve a sonar para enfrentar a Poggi es el de Adolfo Rodríguez Saá.

Alberto Rodríguez Saá finalmente habló. Y, entre acusaciones contra Claudio Poggi, cuestionamientos a la Justicia y críticas a la reforma constitucional, dejó una definición política que puede ser más importante que todas sus denuncias: no anunció que será candidato a gobernador.

Dijo otra cosa.

“Voy a ser candidato en la reforma constitucional para custodiar la provincia”.

Traducido al lenguaje político: Alberto parece haber resignado, al menos por ahora, la pelea por volver a la Casa de Gobierno y eligió otro escenario para mantenerse en el centro del poder.

La pregunta inevitable es por qué.

De candidato a gobernador a “custodio” de la Constitución

Durante años, Alberto Rodríguez Saá fue uno de los nombres inevitables para cualquier elección provincial. Hoy, cuando se habla de candidaturas para la Gobernación, su propio discurso ya no lo coloca en esa carrera.

Ahora quiere ser constituyente.

Y pretende hacerlo, según sus propias palabras, para “custodiar” la provincia.

El concepto resulta llamativo. ¿Quién eligió a Alberto como custodio de San Luis?

Los sanluiseños ya tuvieron la oportunidad de hacerlo cuando fue gobernador durante 16 años.

Ahora será la ciudadanía la que deberá decidir quiénes tienen la legitimidad para discutir una nueva Constitución.

Porque una cosa es representar a los ciudadanos en una Convención Constituyente y otra muy distinta es presentarse como el supuesto garante de los intereses de toda la provincia.

La jugada parece cada vez más evidente

Mientras Alberto se prepara para disputar la Constituyente, el nombre de Adolfo Rodríguez Saá vuelve a aparecer como la carta del apellido para la Gobernación.

La fórmula política podría ser tan vieja como conocida:

Adolfo en la pelea por el Ejecutivo. Alberto en la pelea por las reglas.

Uno intentando volver a gobernar.

El otro intentando conservar capacidad de influencia.

Una estrategia familiar que San Luis conoce demasiado bien.

Después de décadas de protagonismo de los Rodríguez Saá, la discusión vuelve a girar alrededor del mismo apellido.

¿Es renovación?

Difícilmente.

“Poggi, poné fecha”

Alberto desafió al gobernador: “Poggi, poné fecha que vamos a ir”.

También aseguró que su espacio ganará la elección para la reforma constitucional.

El problema es que una reforma constitucional no debería plantearse como una revancha electoral ni como un nuevo capítulo de la guerra personal entre dirigentes.

Pero el discurso de Alberto parece ir exactamente en esa dirección.

Poggi contra los Rodríguez Saá.

Los Rodríguez Saá contra Poggi.

Y en el medio, otra vez, los sanluiseños mirando cómo los dirigentes convierten cada discusión institucional en una batalla por el poder.

La “proscripción” que todavía nadie explicó

Rodríguez Saá también cuestionó el supuesto intento de Poggi de “proscribir” dirigentes.

“Proscribir a algunos menos a él”, disparó.

Pero aquí aparece otra pregunta incómoda:

¿Cuánto hay de defensa de las instituciones y cuánto de defensa de las propias posibilidades electorales?

Porque cuando una reforma constitucional toca las reglas de las candidaturas, quienes tienen aspiraciones políticas son, inevitablemente, parte interesada en la discusión.

Y Alberto lo dejó claro: quiere estar adentro.

No mirando desde afuera.

Quiere ser candidato a constituyente.

Alberto descubre ahora la reforma constitucional

Durante sus años de gobierno, Alberto tuvo poder político suficiente para impulsar transformaciones institucionales.

Ahora, desde la oposición, presenta la reforma como una batalla decisiva para el futuro de San Luis.

Y utiliza una palabra particularmente potente: “custodiar”.

Pero la pregunta es inevitable:

¿Custodiar la Constitución o custodiar el poder?

Porque la diferencia no es menor.

La reforma debería discutir cómo mejorar las instituciones, limitar abusos, garantizar independencia de poderes, modernizar el Estado y establecer reglas que duren más que los gobiernos de turno.

No debería convertirse en un mecanismo para que los dirigentes de siempre encuentren una nueva puerta de entrada al poder.

La gran contradicción

Alberto acusa a Poggi de tener una “ambición de poder”.

Sin embargo, inmediatamente anuncia que quiere ser candidato. Para integrar la Convención que discutirá las reglas bajo las cuales gobernarán los próximos gobiernos.Porque quien participa en la construcción de las reglas del juego tiene una influencia enorme sobre el futuro político de la provincia.

El apellido vuelve a escena

La declaración de Alberto tiene además una consecuencia política evidente.

Si él se corre de la candidatura a gobernador, Adolfo Rodríguez Saá vuelve a quedar en el radar como posible candidato del espacio para enfrentar a Poggi.

El viejo esquema podría intentar regresar con una nueva presentación.

Pero San Luis ya no es el mismo.

Hay nuevas generaciones de votantes, nuevos espacios políticos, nuevas demandas y una sociedad mucho menos dispuesta a aceptar que la política provincial quede encerrada en una pelea entre los mismos apellidos.