Un fuerte cruce verbal se produjo entre el diputado nacional por San Luis, Carlos Almena, y un dirigente de ATE, en el marco del debate por la reforma laboral que impulsa el presidente Javier Milei. El intercambio, que tuvo lugar la red social X, dejó expuestas las profundas diferencias entre el oficialismo y el sindicalismo respecto del rumbo del mercado laboral en la Argentina.

Durante la discusión, el sindicalista cuestionó el respaldo de algunos gobernadores a la iniciativa del Gobierno nacional y advirtió que apoyar la reforma significaría “pegarse un tiro en el pie”, al considerar que implicaría una pérdida de derechos para los trabajadores y un impacto negativo en las economías provinciales.

La respuesta del legislador sanluiseño fue inmediata y contundente. Almena acusó a los sectores sindicales de “defender privilegios” y no los intereses reales de los trabajadores. En declaraciones que generaron fuerte repercusión, sostuvo que quienes se oponen a la reforma “hablan de destruir empleo, pero nunca pagaron un sueldo ni arriesgaron capital”, y los responsabilizó por décadas de informalidad laboral.

“Condenaron a millones de argentinos al empleo en negro mientras engordaban sus propias cajas”, afirmó el diputado, quien además cuestionó la legitimidad de los dirigentes gremiales para opinar sobre la generación de trabajo. En ese sentido, utilizó una expresión provocadora al calificarlos como “vírgenes de CUIL”, dando a entender que desconocen la realidad del sector privado.

Almena defendió el acompañamiento a la reforma laboral al asegurar que apunta a generar libertad para contratar, reducir el miedo a los juicios laborales y fomentar el crecimiento de emprendedores y pequeñas empresas. “A cambio de qué apoyamos el cambio: a cambio de libertad, de que el comerciante pueda contratar sin miedo y de que el trabajador tenga opciones reales”, expresó.

También rechazó las advertencias sobre una posible pérdida de recursos para las provincias y aseguró que la preocupación del sindicalismo no es la coparticipación, sino “la pérdida de sus propios privilegios”. “Se les termina el rol de gerentes de la pobreza”, lanzó.

El cruce refleja la creciente tensión entre el Gobierno nacional y los gremios, en un contexto de debate profundo sobre el modelo laboral, el rol de los sindicatos y el impacto de las reformas impulsadas por la administración de Javier Milei.