San Luis (LaNoticia) 08-06-15. Los trenes a lo largo de su historia siempre fueron un polo de debate sectorial y discusión de la opinión pública, porque sin dudas, parte de la macro economía social tiene marcadas diferencias de intereses. Esto trae aparejado narraciones, interpretaciones e intencionalidades muy diversas.
El análisis, aunque complejo, no es tan difícil de visualizar, tenemos que partir de la posición en primera instancia, que toman los que intentan manipular la economía en la figura de representantes empresariales de corporaciones y por otro lado la instrumentación de ello por intermedio de los sectores que administran esa economía. Porque vamos a entendernos siempre hubo, hay y habrá una relación pública o no tan pública entre el poder económico y el poder político.
En este contexto la situación comienza a tomar diversos matices según la conveniencia de cada sector, y esto lo demuestra los acontecimientos, los hechos, por ejemplo en la decadente y faraónica década de los ´90 en especial en el período que va desde 1990 a 1994 las campañas publicitarias para desprestigiar el servicio ferroviario en complicidad con el gobierno que recortaba el presupuesto con clara intencionalidad de bajar su eficiencia y prestación provocando en el usuario malestar, penetraban en la cabeza de la gente y el mensaje era “los ferrocarriles son malos y deficitarios” etc. Etc. Todo era y fue parte de un plan entre el poder económico y el político, que concluyó con el cierre de la casi totalidad de los ramales de servicios de pasajeros dejando solamente tramos jugosos para trenes de carga que por supuesto fueron concesionados a empresas de los mismos grupos económicos dueños de medios de comunicación y también entre otras actividades, eran titulares de empresas de auto transporte, casualidad nomas…
El párrafo anterior se refiere a la historia reciente de los ferrocarriles, porque si me tuviera que explayar sobre otros tiempos podría llenar cien carillas narrando situaciones como por ejemplo los préstamos recibidos por las empresas Anglo francesas por parte de bancos oficiales como el de provincia de Buenos Aires y que no hay documentación que registre su devolución y ni hablar de Frondizzi y su nefasto plan Larkin, pero como dije necesitaría muchas hojas de escritura y eso escapa a la intencionalidad de esta nota.
En la actualidad los trenes también están en la agenda política y vaya si lo están, a ver, acá la cosa es nutrida y da para amplios análisis, por ejemplo y como punto de partida se mantuvieron los contratos leoninos firmados en la ya citada década de los noventa, habría que ver el rumbo toma en ese aspecto el tema luego de la sanción de la Ley que estatizó los trenes. Por otra parte el Gobierno nacional comenzó una movida ferroviaria inusitada por efecto del trágico accidente en el ferrocarril Sarmiento, a partir de allí se renovaron la totalidad de las líneas ferroviarias porteñas y sucedió un hecho clave, el sector gobernante, continuó esas acciones mejoradoras y comenzó a impulsar una clara intencionalidad de recomponer los ferrocarriles.
Por otro lado, los demás sectores políticos actuaron de diversas formas pero todos de alguna manera apoyan la vuelta de los trenes porque es políticamente correcto ya que es un tema que importa a todos los ciudadanos. En este aspecto algunas provincias tomaron el tema con un convencimiento claro de volver a tener trenes en su territorio Provincial. Otras en cambio, de forma muy sutil, dejando una sensación de cumplir con un protocolo, de no quedar afuera de esta movida pero dejándole al pueblo, repito una sensación de no estar muy convencidos y entusiasmados sobre el tema.
Y encima estamos en épocas electorales con todo lo que ello conlleva, trayendo en este tema, a la gente, también distintas sensaciones, porque están los que piensan que son bombas de humo electorales, están los que piensan que más allá de la motivación el regreso de los trenes al interior, si se diera, sería una acción tremendamente positiva que mostraría que no solo los porteños tienen derecho a viajar en tren y están los expectantes los que van a premiar o criticar luego que pasen los acontecimientos, pero en todos los casos hay algo en común los trenes y eso es bueno.
En definitiva, los trenes están y estarán siempre ligados a los intereses económicos, a la política y fundamentalmente a la gente que debería ser el destinatario y dueño de ese patrimonio que jamás deberíamos haber perdido. Por eso atentos a entender y decodificar las acciones en el aspecto ferroviario para que no nos vendan “gato por libre” ni de un lado ni del otro.
Daniel Pons