El ministerio alemán de Finanzas consideró que el pedido de Grecia a sus socios europeos «no es una propuesta de solución sustancial» y «no responde a los criterios» de la zona euro. El Gobierno griego planteó hoy de forma oficial al Eurogrupo una extensión de seis meses de la asistencia financiera, que expira el próximo 28 de febrero, pero no del programa de austeridad.
«La carta procedente de Atenas no es una propuesta sustancial de solución», comentó el portavoz del ministerio de Finanzas alemán, Martin Jäger, en un breve comunicado. «En realidad, pretende obtener una financiación-puente, sin cumplir con las exigencias del programa» dijo. «La carta no responde a los criterios definidos por el Eurogrupo», añadió el vocero.
Grecia propuso a Bruselas una extensión de seis meses del «acuerdo de préstamo» europeo, que no incluye la prórroga del «memorando» en curso, sinónimo de austeridad, pero prometió un «equilibrio presupuestario» durante ese período.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se mostró mucho más conciliador que el ministerio alemán respecto a la propuesta griega, a la que calificó como una «señal positiva» que «abre la vía a un compromiso”.
«Juncker tuvo numerosos contactos toda la noche y ve señales positivas en la carta que abre la vía a un compromiso razonable» indicó uno de sus portavoces. Una nueva reunión del Eurogrupo (ministros de Finanzas de la zona euro) se celebrará el viernes en Bruselas para estudiar la propuesta griega.
El documento con la petición formal de prórroga -denominado «Acuerdo máster para facilitar asistencia financiera»- fue enviado por el gobierno heleno, según confirmó el ministro de Estado griego, Alekos Flambouraris, en declaraciones a la radio griega.
La negociación sobre la extensión de su financiamiento es uno de los puntos de mayor fricción entre el nuevo gobierno izquierdista griego y el resto de los 19 países de la eurozona, y de ella podría depender la permanencia de Grecia en la moneda común, el euro.
Atenas precisó que no pidió una prórroga del programa de rescate al Eurogrupo, sino una extensión del crédito de seis meses que «respeta las líneas rojas de Atenas» y, al tiempo, puede ser aceptada por los socios. «El Gobierno, fiel a sus compromisos, no ha solicitado una prórroga del memorando. Hemos presentado una propuesta que respeta el veredicto popular, defiende la dignidad de la sociedad y, al mismo tiempo, puede ser aceptada por nuestros socios», afirmaron fuentes del Ejecutivo en un comunicado distribuido a la prensa local.
El objetivo de Grecia es obtener una extensión de los créditos de ayuda pero no del programa de austeridad vinculado a los dos rescates internacionales que recibió desde 2010 por un total de 240.000 millones de euros. Grecia tiene por delante diferentes pagos a realizar. Hasta junio debe devolver 5.200 millones de euros al FMI y en todo el año ha de afrontar pagos a esa institución y al BCE, así como a otros acreedores por unos 17.000 millones de euros, según los cálculos del gobierno heleno.