La oposición conservadora encabezada por ex presidente Nicolás Sarkozy obtuvo una amplia victoria en la segunda vuelta de las elecciones departamentales, en las que el socialismo sufrió una dura derrota. El xenófobo Frente Nacional obtuvo numerosos escaños pero no gobernará ningún departamento.
Ni bien se anunciaron los primeros resultados, el ex presidente Nicolás Sarkozy estimó que se trata de una «desautorización sin apelación» del gobierno socialista de François Hollande. «La alternancia está en marcha y nada la detendrá», dijo.
Según los principales institutos de opinión pública del país, la UMP de Sarkozy, junto a sus aliados centristas, se quedaría con entre 64 y 74 departamentos, un gran avance respecto a los 41 consejos departamentales que controlaba hasta ahora. Por el contrario, el oficialista Partido Socialista (PS) de Hollande pasaría de dirigir 60 departamentos a controlar entre 26 y 30. Por último, el Frente Nacional (FN), el partido xenófobo de ultraderecha de Marine Le Pen, no logró quedarse con ningún departamento, aunque aspiraba a dos.
Cerca de 40 millones de electores eran llamados a participar en esta elección, que concierne todo el territorio francés salvo París y Lyon, ciudades en las que las atribuciones de los departamentos son ejercidas por otras instancias. La abstención fue de entre 49,8 por ciento y 51 por ciento, según proyecciones de los institutos de sondeo, es decir alrededor de un elector de cada dos.
El resultado del gubernamental Partido Socialista podría ser de muy mal augurio para la presidencial de 2017. El primer ministro, Manuel Valls, multiplicó los mítines en las últimas semanas, llamando a la unión de la izquierda y a la movilización para detener el avance del ultraderechista Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen.
«¡Resistencia, resistencia, resistencia ante el partido de extrema derecha!», clamó el viernes por la noche Manuel Valls, quien considera al FN «un peligro mortal» que «puede ganar la elección presidencial».