El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, reiteró que sus críticas de anteayer contra el fallecido Alberto Nisman no tienen que ver con su vida privada sino con cuestiones que «tienen relevancia penal», tales como la «contratación de ñoquis» y «sacarle la mitad del sueldo a alguien», y aclaró que al Poder Ejecutivo no le corresponde controlar los fondos destinados a la UFI-AMIA.
«No hablamos de las acciones privadas, hablamos de las acciones que tienen relevancia penal, y la tienen la malversación de fondos públicos, por contratar ñoquis, el cohecho, por sacarle la mitad del sueldo a alguien que se incriminó y que no mejora su situación por haber denunciado esta situación», señaló el funcionario.
Durante su habitual encuentro con la prensa antes de ingresar a la Casa Rosada, Fernández rechazó además las críticas que recibió por sus expresiones de anteayer, cuando calificó de «turro» y «sinvergüenza» a Nisman, y aseguró que «no se santifica a los muertos porque se murieron».
Por otra parte, insistió con que el Gobierno no era el encargado de controlar el destino de los fondos que manejaba Nisman, presupuestados para la Unidad Especial que investigaba el atentado a la mutual judía, que depende de la Procuración General de la Nación, que «es un extrapoder desde 1994».
«Los fiscales no dependen del Poder Ejecutivo», dijo e indicó que a la Unidad Fiscal, la Procuración «no podía decirle a quién contratar» y reiteró que «no hay forma de que el Gobierno sepa qué se hace en el Ministerio Público Fiscal».