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en San Luis

2015-11-13 Nacionales

Gatillo fácil

Lucas continúa muy grave


El joven que fue baleado el lunes a la tarde por un agente de la Policía Metropolitana en la puerta de su casa, en el barrio porteño de la Boca, continuaba internado en terapia intensiva, mientras que el efectivo que le disparó declaró ante la justicia que se defendió de una "agresión" y que actuó "según los protocolos" de la fuerza.

Rubén Heredia, el padrastro de Lucas, afirmó que el joven de 20 años sigue internado en el Hospital Argerich "en terapia intensiva, con riesgo de vida", a causa de las tres balas que le disparó "a mansalva" el policía Ricardo Ayala, quien se encontraba de consigna en Martín Rodríguez 559, debido a una causa por amenazas entre dos vecinas del lugar, un inmueble de tránsito del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC).

Lucas "continúa peleando por su vida acompañado por su familia y su pequeña hija", aseguró por su parte la abogada de Lucas, Gabriela Carpineti, querellante en la causa, quien contrastó esta situación con la reciente declaración del policía, "que no pudo ofrecer ningún elemento que excluya su responsabilidad en el criminal e ilegítimo accionar con el cual actuó contra Lucas Cabello".

El policía Ayala, quien fue indagado por el juez de instrucción en lo Criminal Osvaldo Rappa, dijo que le disparó al joven de 20 años al defenderse de una agresión, que actuó "según los protocolos" de la fuerza, y que pensó que Cabello estaba armado, según informaron fuentes judiciales.

Carpineti, consideró que el policía "intentó justificarse declarando que Lucas estaba armado, lo cual es absolutamente falso".

"En el acta -continuó- que figura en la Foja 1 del Expediente 66248/2015, el personal policial de PFA (Policía Federal) actuante luego de sucedido el hecho, confirma claramente que en el suelo había solamente tres (3) vainas servidas -las disparadas por el Agente de la PM (Metropolitana), Ayala, que impactaron en el cuerpo de Lucas en la zona abdominal, miembro inferior y el maxilar inferior- y ningún arma ni vaina que pudiera corresponder ni a Lucas Cabello ni a un tercero, descartándose la hipótesis que elaboró desde el inicio la Policía Metropolitana, refiriéndose al hecho como un `enfrentamiento´".

La abogada señaló que los testimonios de los testigos presenciales que se presentaron ante la Procuraduría de Violencia Institucional, "reflejan con claridad que hubo un ataque indiscriminado" contra el joven, "quien luego de recibir el primer disparo, cae al piso y es atacado con dos disparos más por parte del efectivo de la Policía Metropolitana, quien se encuentra totalmente ileso, lo cual evidencia una clara contradicción en el relato del efectivo Ayala y de los funcionarios del Gobierno de la Ciudad".
La querella de Lucas -los abogados Carpinetti y Nahuel Berguier- solicitarán "luego de la contradictoria declaración del imputado, el procesamiento con prisión preventiva del mismo, bajo la calificación de tentativa de homicidio agravado por pertenecer el sujeto a las fuerzas de seguridad y por el estado de indefensión de la víctima", dijo la letrada.

El padrastro del joven volvió a referirse a los hechos al resaltar que hay "una cosa bien clara" y es que "Lucas fue a comprar una milanesa, discutió con un efectivo de la Policía Metropolitana y éste le disparó y, cuando cayó al piso, le efectuó dos disparos más", y añadió que "no estaba armado, lo único que tenía en las manos eran dos sándwiches de milanesa y un pan saborizado que la panadera siempre le daba para la hija".

Aclaró que hay testigos del hecho, entre los que se encuentran Camila, la pareja de Lucas; su hija; los vecinos de enfrente, y una pareja que pasaba.

Respecto de esta pareja, indicó que no los conocían pero que "fueron ellos solos a declarar porque el muchacho lo levantó a Lucas y lo subió al auto, ya que justo venía un vecino, y lo llevaron al hospital".

A su vez, la madre de Lucas, Carolina, realizó el mismo relato y exigió a la vicejefe de la Ciudad y gobernadora electa de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, que "se rectifique" de sus dichos acerca de que "se trató de un caso de violencia de género".

"Me parecieron indignantes sus declaraciones que intentó justificar lo injustificable con una mentira", afirmó, en concordancia con los responsables del Programa contra la Violencia Institucional de la Defensa Pública de la Ciudad.

“Vidal en un vano intento por defender la intervención policial sostuvo que `se trató de una cuestión de género. El policía protegía a la mujer que apretó el botón antipánico´”, recordó el director del organismo, Christian Gruenberg.

En la misma línea se expresaron las organizadoras de la marcha #Niunamenos, para quienes “la violencia machista no justifica la violencia policial”.

“La búsqueda de justificación de un caso más de gatillo fácil muestra con claridad dos cosas: que el Estado porteño se ampara en un problema real -la violencia contra las mujeres- para avalar un accionar en extremo punitivo, sin respeto al debido proceso ni a las garantías constitucionales”, comentaron.




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