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2015-11-12 Columna: Educación Vial

Por José Gustavo Quevedo Celi

Fracturas en accidentes de tránsito...


San Luis (LaNoticia) 12-11-15. En la columna de la semana pasada estuvimos hablando de las fuerzas que aparecen cuando se produce una colisión. El resultado de esas fuerzas es que nuestro cuerpo se rompe, especialmente los huesos. Hoy hablaremos de la mecánica de la fractura que intenta explicar cómo se rompe un objeto sólido al sufrir fuerzas.

Dicho esto, veamos que es una fractura. Podríamos definir la fractura como la aparición de dos superficie nuevas en el interior de un objeto, de forma que queda separado en dos. En consecuencia, vamos a estar hablando bastante de la Física de las superficies.

Al igual que en otras disciplinas, donde más se ha estudiado los tipos de las fracturas y la mecánica de las mismas es en la parte bélica, cuando diversos aviones sufrieron fracturas debidas a la fatiga de los materiales. El ingeniero Alan Arnold Griffith notó que la presión necesaria para fracturar un bloque de cristal era mucho menor de lo que predecía la física por aquél entonces. Además, observó experimentalmente que materiales creados con filamentos muy finos de cristal soportaban más presión que un pedazo grande de vidrio.

Juntando estos hechos, Griffith planteo que las fracturas eran favorecidas por pequeñas fallas en el interior de la estructura del sólido. Las fibras de cristal finas tienen menos volumen para contener fallos, y por eso son más resistentes. Fijaos que ese es el principio Físico que explica por qué los materiales hechos de fibra de vidrio o de carbono tienen características tan excepcionales para construir vehículos ligeros y resistentes.

Podemos imaginarnos esos fallos internos en el sólido como pequeñas superficies parciales internas. Por eso, si se crea una fractura que pasa por allí, la superficie a crear es menor. Porque, de alguna forma, una parte de la superficie ya estaba allí. Por eso, la diferencia de energía superficial es mucho menor si el material ya contiene fallos.

A nivel microscópico, las fuerzas aplicadas sobre el hueso proporcionan energía a los átomos del material. Esa energía provoca que se empiecen a mover, cada vez más rápido. Los enlaces químicos entre los átomos son como una especie de muelles: si se alargan, estiran con más fuerza. Pero si estiramos demasiado un muelle, éste se puede romper.

Lo mismo pasa con los enlaces químicos. Si los átomos se mueven demasiado rápido, el enlace entre ellos se puede romper. Ese es el inicio microscópico de la fractura. Desde el punto de vista energético, como decíamos, la energía que han aportado las fuerzas del impacto se ha transformado en energía superficial debida a las nuevas superficies que han aparecido en el hueso.

Según cifras que los médicos de las compañías de seguros en los últimos años han arrojado sobre el total de lesionados en siniestros viales, el 36,3 % corresponde a los conductores de motociclistas, el 21,1 % a los peatones, el 15,1 % a los acompañantes de un automóvil, seguidos por los conductores de autos y ciclistas que ambos llevan un 9,9 % y, por último, los acompañantes de motociclistas con un 7,7 %.

Este mismo estudio arrojó una discriminación por edades, en donde pudimos conocer que los menores de 0 a 17 años participan en un 5,9 % de las lesiones; mientras que los jóvenes de 18 a 30 años en un 35,2 %, de 31 a 50 en un 33,7 %, y los mayores de 50 en un 25,1 %.

Sin dudas, la mayor proporción de las lesiones graves las acumulan los jóvenes y adolescentes. Pero si nos referimos solo a las lesiones graves en motocicletas, esta cifra crece rotundamente, ya que estos jóvenes de 18 a 30 años se llevan casi la mitad de la torta (49,1 %). En cambio, en automóviles, los de 31 a 50 años son los más comprometidos con el 37 %.

Por último, si hablamos de ambos sexos y cuán comprometidos están en las lesiones graves producidas por siniestros viales, podemos decir que el sexo masculino se ve más comprometido como conductor de autos con un 89,6 % frente a un 10,4 % de las mujeres, seguido del conductor de motocicletas con un 84 %. Por su parte, las lesiones en mujeres más comunes se dan como acompañantes de motos y autos, con un 62 % y un 54,3 % respectivamente, respecto de los hombres. En cuanto a los peatones, las cifras son muy similares (hombres 51,3 % y mujeres 48,7 %).

La próxima semana, estaremos hablando sobre el desplazamiento interno de órganos.




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