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2020-03-24 Internacionales

Estados Unidos

Ante la pandemia de Covid-19: ¿Una batalla perdida?


El coronavirus se ha convertido para el Gobierno de la administración Donald Trump en una forma de demostrar la poca respuesta de la Casa Blanca ante esta pandemia que ha cobrado la vida de más de 450 estadounidenses.

A inicios del brote en el país, el presidente estadounidense calmaba a su nación diciendo que la vida continuaba pues, “el coronavirus no es más que una gripe”.

Mientras el magnate afirmaba que el país disponía de todos los kits para realizar las pruebas del coronavirus, el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, doctor Anthony Fauci, explicaba que “nosotros no estamos preparados ante la idea de que alguien pueda acceder a los test fácilmente, como lo están haciendo otros países, para ello”.

De acuerdo con los especialistas, un aproximado de 1.200.000 personas podrían morir de coronavirus solo en Estados Unidos si no se aplican las medidas necesarias de contención.
Respuesta insuficiente

El 21 de enero EE.UU. confirmaba el primer caso de un paciente con coronavirus, y un mes más tarde, el presidente anunciaba que el país podría afrontar el virus.

"Estamos muy preparados para esto, para cualquier cosa que pueda pasar", dijo, al tiempo que precisaba que Estados Unidos es el país que "mejor preparado está para una epidemia".

Pese a estas declaraciones, las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ubican a los Estados Unidos como el país que más casos de coronavirus reporta en el continente, y el tercero en el mundo, superando ya a España e Irán, y por debajo de China e Italia.

Un factor que incidió en la lenta detección del virus fue el uso de test defectuoso y la falta de disponibilidad de tests, un asunto donde el director general de Salud Pública, Jerome Adams, aseguró que se incrementaría a capacidad a dos millones.

De igual forma, el Gobierno estadounidense solo ha recomendado distancia social, y en algunos estados las máximas autoridades han convidado al llamado de quedarse en casa como forma de contener la propagación del coronavirus.

El propio doctor Fauci calificó como fracaso la forma en la que el sistema de salud del país detecta nuevos casos de coronavirus.

“No está realmente orientado a lo que necesitamos en este momento, a lo que se está requiriendo. Eso es un fracaso. Admitámoslo", expresó Fauci en una audiencia ante el Congreso.
Desviar la atención ante el mal funcionamiento

Ante la necesidad de un cambio de mirada internacional por las malas prácticas de su gestión, el presidente Trump comenzó a llamar al coronavirus como “el virus chino”.

Los propios medios nacionales han acusado al mandatario de usar expresiones y políticas xenófobas, con el objetivo de intensificar sus políticas de guerra económica.

Más sanciones a los países afectados

En medio de la crisis internacional ante la pandemia del coronavirus, EE.UU. continúa su política de sanciones coercitivas y unilaterales a varios países entre los que destacan Irán, Cuba y Venezuela.

El país que dice ser “protector” del mundo condiciona su “ayuda” a Irán, al mismo tiempo que endurece sus políticas de cerco económico y financiero.

“Estados Unidos continuará aplicando plenamente las sanciones, destinadas a privar a Irán de ingresos críticos de su industria petroquímica y promover su aislamiento económico y diplomático”, expresó el secretario de Estado, Mike Pompeo.

Ante esto, el máximo líder de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, rechazó esta supuesta “ayuda” por desconfiar de las verdaderas intenciones de Washington, caracterizado por una doble moral en sus acciones.

En el caso de Venezuela, el presiente bolivariano Nicolás Maduro expresó que “el Gobierno de EE.UU. está persiguiendo a todos los barcos y aviones que traigan comida o medicinas a Venezuela. No habrán sanciones criminales que puedan contra nuestro espíritu y nuestra moral”.
El ocaso de una hegemonía

Mientras otros países tienden una mano solidaria en medio de esta pandemia, Estados Unidos juega a hacer un protagonismo humanitario ausente, una fórmula de aislamiento donde basan sus hechos en doctrinas obsoletas.

La nación que dice ser la más poderosa del mundo ha fallado en contener el coronavirus dentro de su territorio, aboga por una política de cerco y niega a cruceros desembarcar a sus pasajeros para repatriarlos a sus casas.

El vicedirector general del Instituto Británico Internacional de Estudios Estratégicos, Kori Schake, expresó que "Estados Unidos dejará de percibirse como líder internacional debido al estrecho interés propio de su Gobierno y su incompetencia”.

Dentro del país, no son pocos los gobernadores, senadores y demás personal administrativo que consideran que la gestión del Gobierno ha sido insuficiente.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, solicitó al gobierno federal a hacer más para ayudar a los estados a obtener más pruebas y suministros médicos para combatir el brote de coronavirus.

En uno de los países con el sistema de salud más caro del mundo, ya existen pruebas sobre las facturas económicas a los pacientes tratados por coronavirus que oscilan los 35.000 doláres.




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