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en San Luis

2018-05-17 Columna: Educación Vial

Por José Quevedo Celi

No todo es como parece


1) Si ustedes conocieran a una mujer sifilítica que está embarazada, que ya tiene ocho hijos, tres de los cuales son sordos, dos son ciegos y uno es retrasado mental, ¿Le recomendarían que abortara?

Lean la próxima pregunta antes de contestar esta.

2) Es tiempo de elegir a un líder mundial y el voto de ustedes cuenta. Estos son los hechos de los tres candidatos: Candidato A: se lo asocia con políticos corruptos y suele consultar a oráculos y videntes. Ha tenido dos amantes. Fuma un cigarrillo detrás de otro y bebe de 8 a 10 martinis por día. Candidato B: lo echaron del trabajo dos veces, duerme hasta tarde, usaba opio en la universidad y toma un cuarto de botella de whisky cada noche. Candidato C: Es un héroe condecorado de guerra. Es vegetariano, no fuma, toma de vez en cuando alguna cerveza y no ha tenido relaciones extra matrimoniales. ¿Cuál de estos candidatos elegirían?

El candidato A es Franklin D. Roosevelt. El candidato B es Winston Churchill. El candidato C es Adolph Hitler. Y de paso…, la respuesta a la pregunta del aborto… si contestaron que sí… acaban de matar a Beethoven.

No todo es lo que parece. Lo importante de las personas son ellas mismas y no su pasado o su apariencia.

Parafraseando y dejando establecido nuestra posición sobre el aborto, con esta historia, son las futuras madres deben proteger la panza de posibles impactos por lo tanto es importante la regulación del cinturón de seguridad y la butaca.

Los especialistas aconsejan regular la butaca lo más atrás posible para obtener una cómoda posición de manejo y evitar posturas que acerquen demasiado la panza al tablero de instrumentos o al volante. Si este es regulable se recomienda ubicarlo a la mayor altura permitida, de manera tal que no quede enfrentado al vientre. Todo esto contribuirá a minimizar los riesgos en caso de accidente. Los profesionales del Centro de Experimentación y Seguridad Vial Argentina (CESVI) reseñan una serie de puntos a tener en cuenta:

» La banda inferior pélvica -la cinta horizontal- del cinturón debe quedar lo más baja posible y bien ceñida a la pelvis, nunca sobre el estómago ni el vientre. La panza tiene que quedar libre para que, ante un eventual impacto, el cinturón actúe sobre la pelvis y no directamente sobre el útero.

» La banda superior toráxico -la cinta vertical oblicua- debe bajar cruzando el centro del hombro izquierdo entre los senos y sobre el esternón. Luego hay que acomodarla arriba de las costillas derechas para que no presione al vientre.

» Ninguna de las dos cintas debe quedar holgada: si eso ocurre cualquiera de ellas podría causar daños al deslizarse por encima del abdomen.

» No hay que usar nunca almohadones en el asiento o detrás de la espalda; tampoco ubicar la banda superior del cinturón debajo del brazo o la axila.

Por otra parte, se sugiere que las embarazadas que viajan como acompañantes lo hagan en el asiento trasero, con el cinturón de seguridad correctamente colocado.

Las distancias cambian en el embarazo

Conviene ir regulando los dispositivos del vehículo para conservar la distancia que aconsejan los especialistas y evitar así los riesgos.

Un estudio realizado hace algunos años por la Universidad de Michigan comprobó que las embarazadas no suelen cambiar su posición al volante ni modificar la posición de los mandos del vehículo a medida que avanzan en la “dulce espera”. En ciertas ocasiones, el vientre de la futura mamá llega -hacia el final de la gestación- a estar casi en contacto directo con el aro del comando de conducción del auto. Esto incrementa en forma significativa el riesgo de que tanto la mujer como el bebé que espera sufran lesiones en caso de un eventual accidente o de una frenada abrupta.

La recomendación de los especialistas en seguridad vial es mantener una distancia mínima de entre 20 y 25 centímetros.

La ubicación de los niños

Deben viajar siempre en el asiento trasero y, si no llegan a colocarse el cinturón de seguridad por encima del hombro, en sillitas especiales. Así se reduce hasta un 70 % el riesgo de muerte en accidentes de tránsito.

Muchas madres que llevan a sus hijos en el asiento del acompañante no piensan en lo que pasaría en caso de accidente. Otras sí lo hacen pero, aún así, insisten en cometer esta negligencia, acaso guiadas por un difuso instinto protector que las convence de que sostener fuerte a los menores es la mejor manera de cuidarlos ante eventuales impactos. Seguramente cambiarían de opinión si supieran que, tras un choque a 60 km/h, el chico adquiere una fuerza equivalente a 360 kilos de peso en su desplazamiento: entonces, sujetarlo resulta imposible.

Lo mismo da si el mayor a cargo es el padre o cualquier otro adulto: los niños de hasta 12 años deben viajar siempre en el asiento trasero, de ser posible en el medio (para una mayor protección frente a posibles colisiones laterales) y, si cabe, con los accesorios pertinentes según la edad, el peso y la contextura física:

» Silla tipo cuna: Para recién nacidos, hasta 9 kilos de peso.

» Silla de seguridad: De 9 a 15 kilos aproximadamente.

» Amoldador: A partir de los 15 kilos hasta que el menor pueda colocarse el cinturón de seguridad correctamente por encima del hombro.

Estadísticas divulgadas por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial Argentina (CESVI) revelan que el empleo de estos implementos y su adecuada instalación reducen el peligro de muerte en un 70 % en los bebés y en un 54 % en los niños de uno a cuatro años. La entidad recomienda leer con detenimiento los manuales de usuario y señala algunos de los más habituales factores de riesgo:

» Hebillas mal abrochadas y cinturones de seguridad mal ajustados.

» Equivocado pasaje del cinturón de seguridad del vehículo al fijar la silla.

» Silla montada en la butaca delantera derecha en un auto con airbags.

» Deterioro de las sillas y los cinturones de seguridad por haber sido sometidos a esfuerzos de retención durante accidentes anteriores.

El airbag y los niños

Este dispositivo de protección puede salvar vidas pero también ocasionar graves daños si los más chicos se exponen a él. El mayor riesgo se da cuando un bebé va en una sillita especial en el asiento delantero, en el sentido contrario a la marcha.

Salvavidas, sí, pero también factor de riesgo: el airbag puede dejar de cumplir su función primordial y convertirse en una amenaza si se activa frente a un niño. Sobre todo cuando el chico viaja como acompañante en el asiento delantero, especialmente si se trata de un bebé que se encuentra sujetado a una sillita, en el sentido inverso a la marcha del vehículo. Es que el airbag, tras una colisión, se abre con una fuerza tal (a unos 320 km/h) que la frágil contextura física de un niño no siempre está en condiciones de resistir. Por eso, conviene insistir en que los menores de doce años deben ubicarse en el asiento trasero siempre, con el cinturón de seguridad ajustado correctamente o con la silla correspondiente si aún no cumplieron dos años. Las sillas infantiles no están construidas para soportar impactos tan grandes como el que les ocasionaría el airbag al activarse.

» Cerciorarse de que la cabeza del niño no sobrepase el borde superior del asiento.

» Y para ir concluyendo recordemos que un bebé no puede permanecer sentado en una silla especial durante más de 20 ó 30 minutos al día, ya que los músculos de su espalda todavía no se hallan completamente desarrollados.




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