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en San Luis

2018-04-05 Columna: Educación Vial

Por José Quevedo Celi

Arjeplog…


Cada mes de noviembre, algunas de las mentes más brillantes del mundo automovilístico plantan su campamento en el extremo norte de Europa para propiciar el desarrollo de nuevos y modernos diseños de vehículos durante la dura temporada de invierno.

A primera vista, Arjeplog, una pequeña ciudad situada al norte de Suecia y muy próxima al Círculo Polar Ártico, podría no parecer la candidata ideal como destino de invierno. Aunque hay gran cantidad de nieve y hielo, apenas hay esquiadores; y con menos de 3.000 habitantes repartidos en más de casi 15.000 km2, la vida nocturna también resulta insignificante. Pero, cuando lo que se busca es probar tecnologías clasificadas en absoluta tranquilidad y alejados de las multitudes curiosas, éste puede ser el mejor lugar donde asentarse. Eso es exactamente lo que hizo la élite del automovilismo en Europa.

Desde que llegó aquí el primer `grupo de reconocimiento´ en 1970 en busca de un lugar tranquilo y calmado en el que someter a prueba la tecnología que todavía no se había inventado oficialmente, Arjeplog se ha convertido en la Meca de las pruebas de automovilismo en Europa. Desde entonces, muchos prototipos han visto la luz en la nevada Silvervägen, la principal carretera arterial de Arjeplog, y la ciudad ha desarrollado toda una industria de catering para la incursión anual procedente del sur.

Uno de los primeros negocios en asentarse en Arjeplog, siguiendo los pasos de Bosch y Daimler, fue el especialista en frenos alemán Knorr-Bremse. De acuerdo con el Dr. Eduard Gerum, jefe de ingeniería de la compañía ya jubilado y una de las personas que encabezaron las pruebas de vehículos en el subártico, apenas existían infraestructuras en aquel lugar cuando llegó su primer equipo. Sin embargo, la proximidad a una mina de plata indicaba que existía el equipamiento adecuado y que había personal disponible para crear un centro de ensayos provisional.

“Comenzamos con apenas nada, pero desde entonces se ha construido aquí un laboratorio de ensayos altamente sofisticado propio de la compañía. Es increíble ver lo lejos que hemos llegado en un periodo tan corto de tiempo y estoy seguro de que muchas de las tecnologías que ahora damos por sentadas en el área de los vehículos pesados, como el ABS, no serían tan eficientes como lo son ahora de no haber sido por Arjeplog”, explica. Según el Dr. Gerum, que aún hoy continúa realizando frecuentes visitas como consultor, el clima tan duro es perfecto para comprobar lo mucho que puede costar crear una nueva innovación y el aislamiento puede proporcionar al menos un poco de la soledad necesaria para trabajar en los equipamientos que todavía no se han lanzado oficialmente.

A partir de una simple caseta de acero corrugado construida en 1970, el centro de ensayos de Knorr-Bremse ha evolucionado hasta convertirse en un centro altamente tecnológico con un taller de vehículos pesados integrado, oficinas con conexión a Internet de alta velocidad y, lo más importante, una pista de ensayos propia de la compañía. Como un célebre SEO a nivel internacional, es aquí donde la compañía realiza muchos de los ajustes en las nuevas tecnologías de frenado para camiones y remolques antes de producirlas en serie.

“Tecnologías como el ABS u otras más complejas como el EBS y el ESP/RSP se han obtenido gracias a muchos de los trabajos de desarrollo preliminares llevados a cabo durante los tres o cuatro meses que pasamos aquí”, declara el Dr. Gerum, tratando de contener su emoción sobre las oportunidades que le ha brindado a la marca el puesto más septentrional de Knorr-Bremse. “Mucho del trabajo que realizamos aquí consiste en ajustar nuestro equipamiento a un nuevo modelo de camión o de remolque que está a punto de ser lanzado al mercado, por lo que realizamos muchas pruebas de conducción para cubrir todos los aspectos”. El centro de ensayos de Knorr-Bremse se compone de una pista de ensayo en tierra situada justo al lado del actual taller, así como una segunda zona más adelante sobre un lago helado. En el corazón de la pista de ensayos en tierra hay una larga recta, la mitad de la cual es de hormigón caliente y la otra mitad de hielo pulido. “Es aquí donde separamos el trigo de la paja”, declara el Dr. Gerum. “El camión desciende una pequeña cuesta y debe detenerse por completo con un lado sobre el hielo y el otro sobre el hormigón. Es la mayor desviación posible que existe en la fricción y un auténtico desafío para el sistema de frenado a la hora de mantener el vehículo estable”. La misma situación, comúnmente conocida como `μ-split´, se ha reproducido de nuevo en una cuesta contigua a fin de simular el descenso de cuestas más complejo posible con un lado del vehículo virtualmente sin adherencia. “Estas condiciones no se pueden recrear en ningún otro sitio en un entorno con tan bajo riesgo", explica. “Lo peor que podría ocurrirnos sería acabar en un banco de nieve o coger un resfriado".

En el lago, en un breve trayecto en coche por una carretera privada, Knorr-Bremse ha accedido a un enorme trayecto orbital que mide más de medio kilómetro de diámetro. “Aquí es donde podemos probar con precisión lo bien que interactúan los diferentes sistemas de soporte electrónico y descubrir hasta qué punto la física supera a la tecnología", explica el Dr. Gerum. “Hay muchas cosas que podemos hacer para que un camión sea más estable y seguro, pero no podemos cambiar las leyes de la naturaleza. Aquí es donde podemos someter a prueba lo lejos que podemos llegar con cualquier especificación”. Después de una o dos vueltas sobre el hielo resulta obvio a lo que el Dr. Gerum se refiere: cada vez que la combinación está a punto de empezar a perder el control de la ruta prevista, el camión reduce la velocidad automáticamente para garantizar que no comience a frenar, sin importar la obstinación con la que se pise el pedal contra el metal. Pero la tecnología todavía no puede evitar que gires el volante, por ejemplo. “Podemos hacer muchas cosas integrando tecnologías como ABS, EBS, ASR, ESP y RSS, pero todavía no podemos dominar la naturaleza”, explica el Dr. Gerum.

“La parte más emocionante es que todo comenzó con el trabajo que realizamos sobre el ABS de camiones y remolques cuando llegamos por primera vez. Ahora hay mucho más sobre todo esto, pero ahí es donde comenzó todo. Ahora nos encontramos en un punto en el que el sistema electrónico puede ayudarte a mantener el control realizando cientos de cálculos cada segundo, teniendo en cuenta todo, desde el `μ-split´ hasta el centro de gravedad del vehículo", añade. “Solo aquí puedes experimentar con seguridad lo que un camión moderno es realmente capaz de hacer. Es increíble”.

La base del camión autónomo, explica el Dr. Gerum, probablemente también se haya desarrollado en la soledad de Laponia. “Es aquí donde se han testado muchas de las tecnologías que en algún momento terminarán en camiones dirigidos sin conductor, de eso no cabe duda”, explica, refiriéndose a que probablemente todavía nos encontramos a una década de su auténtica aplicación en la vida real. “Lo que hacemos aquí en la nieve cada año es incalculable para la seguridad de los vehículos comerciales en general. Puede no parecer nada al llegar aquí, y seguramente parezca un lugar muy oscuro y frío, pero lo que nuestro trabajo aquí hace por la gente en la carretera merece cada obstáculo".

Fuente: © Knorr-Bremse AG




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