A pesar de que no todo está bien en la provincia de San Luis la realidad política indica que la figura de los hermanos Rodríguez Saá se agiganta. La consecuencia del accionar de los supuestos adversarios del oficialismo provincial ha logrado que hoy la única opción a la vista para San Luis sea la de Adolfo y Alberto.
Se manifestaron los jóvenes becarios al haber sido dados de baja (casi 15 mil), se dejó en la calle a muchos trabajadores de la ULP, las boletas de luz en San Luis llegan a los 3 mil pesos, y así infinidad de situaciones que en cualquier otro lugar serian motivo para cuestionar al gobierno y para estar preocupados y ocupados en revertirlas.
Alberto continúa firme fuera de la provincia pregonando su intención de ser Presidente y en lo local le transmite a los confundidos dirigentes de su espacio que no descarten la posibilidad de que él vuelva a ser gobernador y Adolfo no cesa en su esfuerzo por no perder su condición de caudillo.
Mientras tanto el ex gobernador Poggi mantiene un silencio que se ha vuelto casi saaista. Al espacio opositor de Cambiemos se sumó el Intendente Ponce, las internas del espacio PRO-UCR propiciaron que su figura recupere fuerzas y se perfile para 2019. Ahora desde el municipio se lanzan pre candidaturas como si se fabricara un producto en serie, todos muy parecidos y fáciles de confundirse y diluirse en cualquier escenario electoral. Desde PJ, sin decir públicamente que la quieren como candidata, muestran a la esposa de Adolfo como la persona capaz de contener y conducir maternalmente a hombres y mujeres puntanas, su intención es muy seria y arranca con una inversión para su campaña de 80 millones de pesos.
La torpeza de la oposición conjugada con la habilidad política del oficialismo está logrando que poco a poco la idea de un gobierno distinto en San Luis se venga a pique.